silvia astrozaEn Noviembre del 2011, me fue diagnosticado un carcinoma en mi mama derecha después de realizada una biopsia. Realmente, no tenía muy claro qué significaba;  mi marido buscó por internet de inmediato y pudimos interpretar que se trataba de un tumor maligno, lo que de todas formas, yo venía ya sospechando. Por supuesto, el diagnóstico resultante de esta biopsia fue verificado por el primer médico que consulté.

Desde un principio mostré tranquilidad, saqué fortaleza y pensé con optimismo que tendría que iniciar un tratamiento, que tal vez sería algo largo y que desde ese preciso instante debería llenarme de paciencia. Al cabo de unos días de haber recibido esta noticia, una muy querida colega me habló de Yo Mujer, como una Corporación sin fines de lucro que apoyaba a mujeres con cáncer de mama, donde existían diversos talleres de apoyo que me iban a ayudar mucho. Siempre he sido algo inquieta y aunque estaba “tranquila”, por mi cabeza se cruzaban muchas interrogantes y dudas… creo que estaba desconcertada y algo preocupada.

Entonces, escribí en la página web de la Corporación y de inmediato tuve una respuesta de acogida. Se contactó conmigo Lucía Herrera, Coordinadora Administrativa de la Corporación, quien con mucha calidez me invitó a asistir y a participar de los talleres de apoyo que ofrecían. Tuvimos una reunión personal primero e inmediatamente me hizo sentir más tranquila; me transmitió que no me encontraba sola con esta tremenda y sorpresiva noticia de mi cáncer de mama. Me dijo que con este tipo de cáncer se podía salir adelante con muchas posibilidades de mejoría absoluta: “¡SE PUEDE SALIR DE ESTO!” me dijo Lucía con mucha seguridad, por supuesto fue mi primer empujón. Me regaló un libro maravilloso de la Fundadora Margarita Gianoli que me otorgó esperanza para iniciar el proceso de tratamiento de mi enfermedad.

Bueno, al primer taller que asistí fue al de Tratamientos Oncológicos dictado por la Enfermera  Edith Salazar,  quien despejó mis dudas y  me otorgó aún más seguridad. A todas las asistentes nos regaló un libro, llamado “Mil Preguntas sobre el Cáncer de Mama”, libro excepcional, buenísimo y, por supuesto, que despeja la mayoría de las dudas que tenemos respecto a nuestro caso (siendo cada caso independiente y distinto). Edith nos abordaba a cada una de nosotras con mucho interés y con mucha paciencia. En fin una profesional de excelencia y, aún más, a cada una nos escribió en nuestros libros  una dedicatoria hermosa, lo que significó un muy bello aliciente recibido de parte de una profesional con experiencia.

Continué después asistiendo a otros talleres  y  uno que marcó  un cambio rotundo en mi seguridad, fue el Taller de Apoyo Emocional. Estaba a cargo de la Psicooncóloga Daniela Rojas, una mujer maravillosa que nos irradiaba alegría y seguridad y quien nos llevó al análisis de temas muy interesantes (miedos, expectativas, anhelos, etc). Compartimos este taller con un grupo de mujeres muy valientes y todas nos encontrábamos con tratamientos similares pero en distintas etapas. Compartimos nuestras vivencias acompañadas de tecitos, cafecitos y muchas cositas ricas para comer, fue muy interesante, acogedora, entretenida y emotiva también, en fin toda UNA EXPERIENCIA CRECEDORA.

Una querida Secretaria Marcela Vargas, se encargaba de enviarnos las fechas de los talleres y llamarnos para  informarnos y confirmar asistencia; una bella persona con  mucha voluntad.

Bueno y así fui participando de muchos otros talleres muy interesantes, tales como Terapias de Relajación, Yoga, Reiki, Flores de Bach, Cuidados del Brazo y  uno de ellos en que lo pasé muy bien fue el de Asesoría Estética y Autoestima, ya que al ser presidido con una interesante charla por parte de nuestra bella psicóloga Danielita, nos dejó súper  animosas para preocuparnos y querernos siempre, sin bajar la guardia, para vernos siempre atractivas. Toda la parte de estética la impartió una bellísima mujer también, que con mucho cariño nos enseñó a maquillarnos como correspondía y nos tomamos finalmente una  foto para  mostrar lo regias que habíamos quedado todas.

El taller que me entregó mucho alivio espiritual, relajación y paz fue el taller de Reiki, salía renovada y relajada, en fin buenísimo con una maestra muy especial y cálida.

Durante mi tratamiento, tuve que enfrentar algunos problemas familiares, penas, problemas matrimoniales y laborales, conociendo cada vez más la burocracia y las leyes algo injustas de las Superintendencias e Isapres, respecto a los subsidios para los trabajadores. En fin, me encontraba en Marzo, con una tremenda mochila de problemas y angustias que me estaban haciendo gastar energías, me estaba sintiendo sola y claro me había alejado algo de la Corporación. Por ello me contacté con nuestra querida Daniela Rojas, se dio un tiempo maravilloso para escucharme y guiarme y me derivó con otra mujer bellísima, Keka, maestra en Flores de Bach. Ella profundizó mucho en mis ansiedades y temores, prestaba mucha atención e interés en lo que yo quería expresar y  desahogar, al mismo tiempo, me entregaba herramientas para ir trabajando temas o situaciones que yo quería mejorar, abrió mi mente muchísimo, dejándome con unas gotitas buenísimas que iban ayudando a manejar mis angustias, miedos y ansiedades.

Ingresé además a Yoga, con una excelente maestra también; ella nos entrega un Yoga dirigido a nosotras, cuidando que nuestros movimientos no dañen nuestra  mama o brazo operado, si es que tuvimos compromiso de ganglios (como ha sido mi caso). La verdad es que por tratamientos kinesiológicos, resfríos de la temporada y semanas recuperativas de quimioterapias perdí muchas clases de Yoga y la verdad es que extrañaba esa renovación de fuerzas y energías que nos deja su práctica.

Bueno, este ha sido mi testimonio. Hicimos una red de apoyo y amistad con las mujeres que participamos en el Taller de Apoyo Emocional, pero por las distintas etapas que cada una vive es que nos perdemos de repente. De todas formas nos contactamos vía internet  contándonos de nuestros avances, dudas, miedos y novedades también.

Para terminar quiero expresar profundamente mis agradecimientos por todo el apoyo y cariño que me ha dado la Corporación Yo Mujer que es maravillosa, y a todo el equipo interdisciplinario que trabaja para nosotras, quienes enfrentamos una enfermedad tan  fuerte como es el cáncer de mama.  A la vez, quiero expresar que estas pruebas que la vida nos envía son una bendición de Dios, que nos sirven para mirar hacia nuestro interior, conocernos aún más, reflexionar y valorarnos mucho más como mujeres maravillosas que somos y, al fin, reinventar nuestras vidas de aquí en adelante.

Esta maravillosa Corporación y la toda la fortaleza que Dios, la Virgen y mi familia me han entregado, me ha mantenido firme y en pie para cada día vivir por mi sanación total.  Cuando tengo días de rabia e incertidumbre solo abro mi corazón hacia la oración y vivo y vibro con cada una de mis hermosas actividades en la Corporación Yo Mujer.

Nunca más una mujer que esté pasando por esta enfermedad debe sentirse sola.

CORPORACIÓN YO MUJER  NOS  ACOGE.

Agradecida  eternamente,

 

 

Silvia Carolina Astroza Gatica